Durante muchos años ha existido la creencia popular de limitar el consumo de huevos por su alto contenido en colesterol. Esto se basaba en la recomendación que en 1973, hizo la Asociación Americana del Corazón de limitar la ingesta de huevos a un máximo de tres por semana como medida de prevención cardiovascular.

En los últimos estudios se ha demostrado que los principales responsables dietéticos del aumento de los niveles de colesterol en sangre, y en particular del colesterol perjudicial LDL, son las grasas hidrogenadas o trans, tan frecuentes en dulces, bollería y comidas preparadas. Por tanto es más importante el tipo de grasa que la cantidad de colesterol que tomamos en la dieta.


Hoy en día la Fundación Española del Corazón publicó que “no considera necesario restringir el consumo de huevos en la dieta de las personas sanas”.