Es originaria de América, el cultivo de esta planta se ha desarrollado rápidamente y está muy extendido en la actualidad, pues para su perfecto desarrollo sólo necesita de tierras que cuenten con un buen número de horas de sol y agua en abundancia.

Tiene propiedades diuréticas e hipotensoras por poseer sales de potasio, por lo que son útiles en caso de cistitis, litiasis urinarias y otras enfermedades renales, gracias a sus beneficios diuréticos. Por ello también resulta útil a la hora de prevenir y evitar la retención de líquidos (en especial cuando ésta se acompaña de obesidad), y en caso de gota, hiperuricemia, hipertensión arterial y edemas.

En su composición nos encontramos con ácido salicílico, el cual hace que se convierta en un remedio natural como calmante y analgésico, para los dolores de huesos. A su vez, actúa como regulador del sistema nervioso. También presenta alantoína, lo que le confiere actividad epitelizante y emoliente, por lo que se emplea en pequeñas heridas. Los taninos, por su parte, le confieren acción astringente.

También tiene una ligera acción hipoglucemiante. El aceite de maíz se emplea en dietas hipolipemiantes para bajar el colesterol, ya que contiene ácidos grasos poliinsaturados.

La porción insaponificable del aceite de maíz se emplea para combatir la piorrea, y es muy utilizado en la preparación de dentífricos.

Contraindicaciones de los estigmas de maíz:

A pesar de sus beneficios y propiedades, no se aconseja el consumo de los estigmas de maíz en personas con hipertensión, insuficiencia renal moderada o grave y cardiopatías. En estos casos sólo debe hacerse bajo prescripción y control médico.

Efectos secundarios de los estigmas de maíz:

No se aconseja un consumo excesivo de los estigmas de maíz, ya que puede causar cólicos y vómitos con diarrea; especialmente durante el embarazo y la lactancia.