Nuestra dieta contiene demasiada sal. En nuestro país 8 de cada 10 personas superan los límites diarios de sal aconsejados.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda un consumo máximo de 5 gramos de sal al día (1 cucharada de postre rasa). Un uso excesivo es un importante factor de riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares como hipertensión arterial o accidente cerebrovascular.

El gusto por la sal se puede educar. Si se ingiere menos sal, la preferencia por lo salado disminuirá. Para ello, pueden servir los siguientes consejos:

- Comer alimentos fresco o con un mínimo procesado, es decir, verduras, hortalizas, legumbres, cereales integrales, carne, pescado…

- Evitar los alimentos ultraprocesados (snacks, pizzas y cualquier plato ya preparado).

- Sazonar con especias y hierbas aromáticas ayuda a reducir la necesidad de añadir sal a los platos.

- Reducir el uso de la sal al cocinar.